La primera de muchas

La primera línea es siempre la más difícil. Eso lo sabe cualquiera que se haya sentado lápiz en mano y una hoja en blanco al frente que espera ser llenada; incluso lo sabe aquel que ha tenido algo importante que decirle a alguien, y, al estar con esa persona, experimenta la sensación de ahogo por las palabras atoradas que se rehúsan a salir.

Primero que nada, debo confesar que escribir es una de las cosas que más disfruto hacer. Me gusta porque es una manera de conocerme, porque puede llegar a ser una forma de terapia, de expresar mi realidad a los demás… Porque, a pesar de disfrutar el contacto con la naturaleza y el mundo que me rodea, mi espíritu aventurero se dirige hacia las páginas de los libros que no he leído, buscando las palabras que no han sido escritas.

A pesar de disfrutarlo tanto, inmersa en un modelo de vida donde debes hacer muchas cosas que no te gustan para hacer las que sí te gustan, me resulta complicado dedicar tiempo a ello. Y como la falta de tiempo es una excusa más barata que la charanda que toman mis compañeritos universitarios, he decidido dejarla de lado y empezar a hacerlo en serio; nunca se sabe, quizás algún día sirva de algo.

Con esta entrada, pretendo iniciar una serie de reflexiones de temas que irán llegando conforme tengan que llegar. El tiempo que dedique a ello será tanto para mí como para quién los lea, así que espero sean provechos para las dos partes.

Una vez cubierto el por qué escribir, la siguiente cuestión es, ¿por qué escribir en Detournement? En sociedades desarticuladas como la nuestra los esfuerzos por tener puntos de contacto, de compartir y sembrar ideas deben cuidarse como el más precioso de los tesoros (porque lo son) y si se puede contribuir con ellos de alguna manera, la participación no debe obviarse. Aunque suene a cliché, los cambios estructurales son gracias a una mayoría organizada. Ese sentimiento de que como colectivo se puede lograr más que como individuo es mi gasolina.

Por eso escribo hoy, para aportar un granito de algo a un algo mucho más grande. Y sí, en definitiva empezar es difícil, pero terminar también lo es, así es que acabaré con una sugerencia para aquellos amargados de cuerpo y alma: una aromática y espumosa Házmela Rusa.

hazmelarusa

Delirando desde un lugar no muy lejano,

Lady D.

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Una respuesta a “La primera de muchas

  1. Pa mí que este “granito de arena” es más grande de lo normal…y de esos que brillan de forma especial!

    Gracias por compartir tu pasión por escribir, y por reconfortar a quienes no tenemos tanta facilidad por las palabras, y es a través, y gracias a otros, que podemos codificar nuestro pensar y sentir, y conocernos un poco mejor a través de la identificación con el otro…bueno, “el otro” suena a extraño, a ajeno. Así qué mejor lo cambio por “la identificación con nuestros semejantes”.

    Y claro!…gracias por la recomendación Lady D….quizá así si me salgan unas buenas palabras par escribir!

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