La Ranfla del Cartel

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A la mierda. Al final llegué a donde no quería llegar, pero entonces ya no importaba; lo evitable siempre se vuelve inevitable. Y ahí estaba, parado en el pabellón, mirando cómo poco a poco entraba la banda después de esperar en el exterior durante un buen rato. Tenis blanco, gafa negra, coco rapado y el humo denso que subía como cascada por sus narices y salía expulsado hacia la nada.

Música de fondo mientras Casa Babilonia subía poco a poco. Fuera las luces y los ladridos empezaron. ¡Auh! ¡Auh! ¡Auh!, retumbaba por todos lados. Y así, como en todo barrio que se respete, la carne nueva y más joven se rifa primero. Big Man y Bicho empezaron a soltar sus rimas en una noche que apenas empezaba.

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De un gallo a otro, se llenaron las gradas. Entró la fiesta Millonaria y atrás del escenario, en una carpa blanca repleta de hieleras, tragos y chicas de leggins con labios gruesos, los gorilas de Casa Babilonia veían el desmadre que hacen los medios locales. Una foto, un video o una pregunta al Babo. ¿Dé qué? ¿Del Dharius? ¿De su vida? Un pinche disco se hacía… ¡Puros pedos!

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Vámonos. Toda su crew arriba, a la ranfla del cartel. Los ojos abiertos y a tirar su pedo. Ahora sí, si sus perros les aplauden es culpa del cartel, qué pueden hacer si les va bien. Una tras otra, atizando macizo, moviéndoles el culito a las nenas con su micro, y sus perros con las manos en el aire, gritando: “Cartel, cartel”. Seguían su tráfico y el denso humo subía, pero el mero cartel ahí es esa morrita que pone el mero sabor. El puro aguante que ella tiene, con un placazo de LA y sus labios rojos que abría cada que cantaba en silencio un verso. Arriba, alejada, cerca de él, cambiando pistas. Abajo su blah, blah, blah, seguía. Y sólo fue un instante, en que era inevitable lo inevitable: verla, bajando y abriendo sus piernas, pasando una mano por ese pelo negro y con la otra todo su rap, mientras sus labios rojos besaban el dolor del micro. A la mierda el choro de ellos y sus rimas, esas medias rasgadas valen una jauría entera de perros que sólo ladra. Mery Dee, puro éxtasis mamylonia.

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AfterMovie@Cartel de Santa en Morelia

Texto @ Bandan || Fotografías @ Casa Babilonia

AfterMovie @ Pájaro Negro Studio

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