Bombay´s Nights: Pleasurekraft en Querétaro

Smile

Huimos todos de ahí, desesperados y sedientos, sin importarnos siquiera de dónde veníamos. Asaltamos la carretera por la noche, deseando escapar de ese olvidado lugar.

Poco a poco, nos fuimos alejando de la oscuridad, cruzando un lago que bailaba en un silencio abismal, entre pueblos que vagan en calles solitarias. Sucumbiendo ante un viejo murciélago que nada entre hielos de azul Bombay, nos encomendamos a Dionisio; pero sobre todo, nuestra encomienda fue ante nuestra maldita naturaleza. Paramos en medio de la nada, soltando bocanadas de aliento helado mientras subía el vapor de la beodez que caía en el suelo. Seguimos, adentrándonos cada vez más en un acelerado bajío. Industrias y vías de progreso giraban alrededor de la locura que desbordamos ahí adentro. Nadie tenía un asiento fijo y todos querían gritar más fuerte que el otro. Pasamos por “otro” más en Celaya, para por fin entrar a Querétaro. Un horizonte de luces  resplandecientes se alzaba frente a nosotros. Andábamos entre vías que fluían en ríos de luces rojas, cruzando por debajo de los altos arcos del acueducto… Más circuitos, una curva, paramos y la fiesta ya nos esperaba.

Pleasurekraft

Abrí la puerta y todos arreglados bajaron de la furgoneta. Varios bares soltaban buena música y entre las ventanas siluetas femeninas se movían. Miramos sin idea de cuál desear, queríamos solamente acabar con todo. Alguien alza la mano y grita mientras la agita en el aire: es por acá. Pasamos por bambús, entre luces brillantes y un lago artificial que se movía bajo los beats que ya rondaban por las paredes, para así entrar por puertas de cristal a un lugar desconocido y enteramente nuevo, aunque reconocible y familiar. Mujeres bailaban, otras más promocionaban algo con sus encantos, los hombres se hervían. Mesa en un piso de rubik, cooperación ostentosa, más ron, ida al baño-shop y la pausa antes de poner Foreplay para la fresca madrugada de ese viernes.

Fat Pug´s

Te movías, los veías, con algunos platicabas, con otros no. Chicas solas, encantos sutilmente etílicos, labios gruesamente rojos, un vestido negro que dibuja ese cuerpo y la mirada anhelada mientras ella baila su tech-house. La gente seguía entrando en esa bodega sumergida en el cosmopolitismo nacional, estudiantes que desatan sus inhibiciones locales en otros lugares, que destronamos los presupuestos familiares por gozar de un bocado de la alta-media modernidad.

Bombay´s

Salía Pleasurekraft mientras ya sucumbías a los estragos de esas píldoras fosforescentes, soltando tu cuerpo entre los beats cada vez más y más fuertes, buscando algún vaso que despertara aún más tus sensaciones. La gente brilló en el dance-floor bajo el resplandor de la rabia que ladraba un ambicioso Fat Pug, con su sonrisa complaciente de satisfacción y unas gafas doradas que ocultan la felicidad que comparten esos ojos rojos. Al final, esa fresca madrugada se convirtió en un día viernes, con los rastros hirvientes de un escape rutinario a la felicidad excesiva de nuestros deseos ocultos: desinhibirnos. 

 Foreplay

Fotografías y texto @ bandan

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